“No fuera la mamá del Chapo –Guzmán-, porque entonces sí se paraba”, fue la expresión de la mujer que se parapetó desde muy temprano frente al 63° Batallón de Infantería, en el municipio de Emiliano Zapata, junto con otras mujeres del grupo de búsqueda de familiares desaparecidos. Con desesperación, vio pasar al Presidente en su camioneta blindada, sin que siquiera bajara el cristal o diera un saludo agitando la mano. Hubo llanto e ira entre las mujeres que llevan años buscando a sus familiares desaparecidos por el desdén con que las trató un hombre que se montó en la tragedia para solicitar el voto, pero que hoy prácticamente ha decretado la desaparición de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, con un criminal recorte de 75 por ciento a su presupuesto.

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