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Entre Los Surcos…

Covid-19, buena cortina de humo

Por César Villalobos López

El Covid-19 se ha convertido en una cortina de humo que permite oculta la inoperabilidad de casi todas las dependencias de los gobiernos del municipio, del estado y de la federación, sucediendo lo mismo con los diputados locales, más interesados en salir en la foto al lado de la alcaldesa Marina del Pilar Avila Olmeda, con el papel de benefactores o simples acompañantes, que cumplir con sus obligaciones legislativas.

Adicionalmente, el pretexto de la sana distancia, como producto de las prevenciones frente al coronavirus, la Comisión de Asuntos Hidráulicos ha diferido su atención a grupos usuarios del agua y lo mismo ha ocurrido con la Comisión de Agricultura, dejando correr el tiempo, mientras la iniciativa se ha convertido en caldo de cultivo para protestas y agitación. 

La creciente inconformidad hacia la iniciativa del gobernador Bonilla Valdez, no solo tiene origen en lo relacionado con la nueva secretaria del agua, que bien pudiera ser el detonante, pero en realidad se viene gestando por el abandono real del campo, la ausencia de materialización de todos los proyectos anunciados para beneficiar a los productores.  

Se anuncia, a bombo y platillo, la apertura de un espacio para el control de viajeros de Sonora a Baja California, en las inmediaciones del puente de la carretera, sobre el Rio Colorado, para que elementos de seguridad pública municipal realicen las revisiones, cuando no se trata de nada extraordinario por parte de la Secretaría del Campo y Seguridad Alimentaria, solo presto el cobertizo construido para inspección fitosanitaria, misma que es eludida por introductores de carnios y animales, utilizando la carretera estatal y el cierre de la caseta cercana al puente en las inmediaciones del Kilómetro 57.

Anexa al cobertizo existe una construcción abandonada, un elefante blanco donde se pretendía operara una sala para la clasificación de huevo, actividad que desde hace tiempo es simbólica y controlada por las empresas avícolas que pagan el impuesto y reciben las etiquetas para su colocación en los empaques, sin reunir condiciones de tamaño, ni peso correspondiente a la clasificación que te venden.  

Adicionalmente a las normas de clasificación de huevo emitidas a nivel estatal, donde predomina el cobro por el servicio y le convierte en un ente recaudatorio, más que preocupante para que la población reciba un producto avícola de calidad y con el precio adecuado, existe una Norma Oficial Mexicana soslayada por la ahora Secretaría del Campo, pero también es letra muerta para la PROFECO, debido a que las dos dependencias deberían de exigir la aplicación del precio por kilo de huevo, o realmente verificar la clasificación por fecha de postura, tamaño y peso.