La actual crisis de sobreproducción repite un patrón cíclico en la región, pues en el año 2000 el mercado experimentó una saturación similar que impidió a los productores comercializar su cosecha. Foto: Cuartoscuro / Archivo
Provoca sobreproducción, desplome de precios y daños ambientales
Por Juan Carlos G. Partida
GUADALAJARA, JAL.- La superficie destinada al cultivo de agave en Jalisco registró un incremento de 92 por ciento entre los años 2019 y 2025, luego que las tierras ocupadas por esta planta pasaron de 69 mil 737 hectáreas a 133 mil 954 hectáreas, según datos del Anuario Estadístico de la Producción Agrícola de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del gobierno federal.
Ese crecimiento acelerado generó una saturación en el mercado, bajó los precios tras el boom de plantaciones y provocó severos daños en los ecosistemas locales, según investigadores del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), coordinados por el académico, Maximiano Bautista.
El grupo de especialistas identificó daños ambientales mediante el análisis de imágenes del satélite Sentinel-2 de la Unión Europea, con reportes que confirman que las plantaciones invadieron áreas forestales y zonas fuera de los límites permitidos por la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial.

El origen de esta expansión se remonta al auge de la industria del tequila durante la pandemia de covid-19, luego que en el año 2022, la alta demanda elevó el precio de la materia prima hasta los 32 pesos por kilogramo.
Desde el año pasado el precio promedio del agave tequilero ha sufrido un desplome histórico debido a la severa sobreproducción, cotizándose en un rango general de 80 centavos a 8 pesos por kilo, dependiendo del método de venta.Los reportes más recientes de productores señalan que las empresas pagan entre 6 y 8 pesos por kilo a los agricultores inscritos en esquemas oficiales como el programa Agave Responsable Social del Consejo Regulador del Tequila, pero cuando la venta se realiza a través de coyotes ante la falta de contratos directos, el precio cae drásticamente hasta los 80 centavos o, cuando mucho, a 2.50 pesos por kilo.
Atraídos por la expectativa de ganancias inmediatas, agricultores de diversas regiones modificaron el uso de sus tierras, sustituyeron cultivos tradicionales de granos básicos como maíz, trigo y sorgo, para plantar agave.
El análisis del ITESO señala que el proceso se realizó sin planeación, mediante la quema de vegetación nativa y el uso de maquinaria pesada en terrenos no aptos para esta actividad.
Esta depreciación económica, sumada a factores como la falta de mano de obra, el desconocimiento técnico para el cuidado del campo, las condiciones del clima y el costo del transporte hacia las destilerías, derivó en el abandono de parcelas con cosechas inconclusas.
El impacto ecológico afecta principalmente a los ecosistemas de selva seca, que sirven de hábitat para especies de fauna silvestre como venados, conejos, linces y coyotes.
En municipios como Tlajomulco, en las inmediaciones de la laguna de Cajititlán, zonas que en 2016 albergaban matorrales y árboles nativos registraron incendios provocados para forzar el cambio de uso de suelo, y en 2025 aparecieron cubiertas por filas de agave.
La cercanía de los cultivos con cuerpos de agua como Cajititlán y el lago de Chapala agravó la situación hídrica, pues los agricultores trazan los surcos de forma paralela a la pendiente del terreno para evitar la acumulación de agua, lo que acelera la erosión del suelo pero también facilita el escurrimiento de agroquímicos, herbicidas y pesticidas hacia los mantos acuíferos.
El uso de estas sustancias químicas para combatir plagas como el insecto picudo, el cual se propagó junto con la planta por todo el estado, pone en riesgo la supervivencia de polinizadores como las abejas.
La actual crisis de sobreproducción repite un patrón cíclico en la región, pues en el año 2000 el mercado experimentó una saturación similar que impidió a los productores comercializar su cosecha.
Los especialistas advirtieron que la industria tequilera requiere revisar los criterios de la certificación de Agave Responsable Ambiental para dar prioridad a la vocación real del suelo sobre la simple disponibilidad de espacio.

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