Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

No es más agua…es el mismo volumen con otro dueño

Por Guadalupe  Villalobos Guerrero

Visión Agropecuaria 1120am

En los últimos días, se ha presentado como un hecho histórico la entrega de nuevas concesiones de agua para las ciudades de la Zona Costa de Baja California.

El mensaje es potente: más agua para las ciudades.

La narrativa es atractiva: solución de fondo a un problema estructural.

Pero cuando se revisan los datos, la historia cambia.

No es más agua, es la misma

Lo primero que hay que dejar claro es esto: no estamos frente a nueva disponibilidad de agua.

El volumen que hoy se anuncia para las ciudades proviene, en buena medida, de las mismas fuentes que históricamente han alimentado al sistema: el Río Colorado y el respaldo de la Mesa Arenosa de San Luis.

Lo que está ocurriendo no es la creación de un nuevo recurso, sino su reasignación.

En términos simples: no hay más agua… hay un nuevo titular en el papel.

El antecedente que sí fue histórico

Vale la pena recordar que en el pasado sí hubo decisiones estructurales.

Durante el gobierno de Luis Echeverría Álvarez, se construyó el Acueducto Río Colorado–Tijuana y se desarrolló la batería de pozos en la Mesa Arenosa.

Ahí se generó capacidad nueva.

Ahí se resolvió un problema real con infraestructura real.

Más adelante, con Eugenio Elorduy Walther, se avanzó en la conducción con la construcción de un segundo acueducto hacia Zona Costa incorporando a los productores en el esquema.

Había corresponsabilidad.

Lo que vemos hoy es distinto.

No hay una nueva gran obra.

No hay un incremento sustancial de la disponibilidad.

Lo que hay es un cambio administrativo:

* Se retiran volúmenes a productores que ya no están sembrando 

* Se reasignan esos volúmenes a las ciudades 

* Y se presenta como una ampliación del recurso 

Pero el agua… es la misma.

Otro punto que debe quedar claro:

las ciudades no van a pagar menos por el agua.

Porque los costos estructurales siguen ahí:

* Los módulos de riego 

* El distrito de riego 

* Los gastos de conducción 

* El mantenimiento de la infraestructura 

Todo eso se sigue pagando.

Es decir: el sistema sigue costando lo mismo.

Entonces, ¿qué es lo que realmente cambia?

Cambia una cosa fundamental:

quién recibe el ingreso.

Antes:

* El productor agrícola participaba en el esquema 

* Recibía un ingreso por esa transferencia de agua 

Hoy:

* Ese ingreso desaparece para el productor 

* Y pasa a ser captado por la Comisión Nacional del Agua 

En términos prácticos:

no cambió el agua, no cambió el costo… cambió el beneficiario.

Sin embargo, el discurso oficial ha sido otro.

Se ha presentado a los productores como los grandes beneficiarios del pasado, como si hubieran obtenido rentas excesivas.

Se habla de cifras de hasta 200 millones de pesos anuales.

Pero la realidad en campo es distinta: para muchos productores, esos ingresos representaban entre 5 mil y 7 mil pesos por hectárea.

Un ingreso complementario, no un “botín”.

Hoy, el propio gobierno plantea apoyos por alrededor de 70 millones de pesos para esos mismos productores.

Y entonces la pregunta es inevitable:si antes se hablaba de 200 millones, y hoy se proponen 70… ¿dónde quedó la diferencia?

Lo que se presenta como un hecho histórico, en realidad es un cambio de administración del recurso.

No hay más agua.

No hay menor costo.

No hay nueva infraestructura.

Hay una reasignación.

Y en esa reasignación, el productor pierde un ingreso, el sistema mantiene sus costos, y la autoridad concentra la captación económica.

Histórico es crear agua donde no la había. 

No cambiarle el nombre… ni el beneficiario.