Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

El año negro de la Marina

Por David Marcial Pérez / El País

La Marina es una de las instituciones mejor valoradas de México. Los militares de élite que han estado detrás de casi cada golpe importante contra los grandes capos del narcotráfico. Los interlocutores más fiables, por no decir los únicos, para las autoridades estadounidenses cuando se trataba de temas delicados. Durante décadas les ha rodeado un aura de eficiencia, credibilidad y buenos resultados. Salvando, eso sí, el reguero de casos por desaparición forzada, torturas y en general violaciones a los derechos humanos tristemente habituales en un país que ha entregado la seguridad pública a los militares desde hace 20 años. Pese a ese manchón en la hoja de servicios, también tristemente amortizado en medio una crisis de violencia que ha entumecido muchos de los resortes de la indignación, la Marina era el poli bueno de la película de acción.

Hasta que llegó el 2025 que acaba de terminar. La puntilla a un año negro para la Armada llegó casi el último día. La mañana del 28 de diciembre el vagón del maquinista del Tren Interoceánico se salió del carril a la altura de Oaxaca. 14 personas han muerto y hay más de un centenar de heridos. En la primera línea de la respuesta del Gobierno a la tragedia, se podía ver estos días con el uniforme verde oliva a almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles. Al secretario de la Marina le tocó dar la cara no tanto por ser el responsable de las labores de rescate en este tipo de accidentes. Sobre todo, porque sus hombres, los marinos, han sido los responsables de la construcción y gestión de la infraestructura.

El expresidente Andrés Manuel López Obrador comenzó con las concesiones otorgadas a los militares más allá de la seguridad, también en labores civiles estratégicas como la administración de puertos, aduanas y aeropuertos. Una vía que ha prolongado la presidenta Claudia Sheinbaum. La justificación era precisamente la reputación de fiabilidad, un cortafuego contra las irregularidades y la corrupción. Un prestigio que se ha quebrado durante el año que acaba de terminar.

El mayor caso de corrupción en lo que va de sexenio se fraguó en las altas esferas de la Armada. Una megatrama de contrabando de combustible ha puesto el foco público sobre el llamado huachicol fiscal. El entramado se destapó en septiembre, pero el Gobierno anunció que lleva al menos dos años siguiendo la pista de la red que supone un agujero para las arcas públicas de al menos 150 millones de dólares. El caso, que acumula por ahora 14 detenidos, entre ellos, seis marinos de alto rango, tres empresarios y cinco funcionarios de aduanas, es un golpe es durísimo para la Marina. Todavía quedan acusados por detener. Sobre todo, uno de los dos cabecillas de la trama, el almirante Fernando Farías Laguna, sobrino político del exsecretario de Marina, Rafel Ojeda.

Un par de meses antes del agujero del huachicol, un barco de la Marina mexicana se estampó contra el puente de Brooklyn en Nueva York, provocando la muerte de dos cadetes. El accidente del buque escuela Cuauhtémoc, una especie de embajador flotante de México y aula marítima para generaciones de capitanes, oficiales y cadetes navales, dejó magullada la imagen de la institución. El secretario Morales salió entonces a la palestra para defender a la Armada argumentando que la responsabilidad sobre el buque en esas aguas era del piloto de puerto especializado del Gobierno de Nueva York. “¿Quién decide cómo se hace la maniobra y con qué medios se va a ayudar? Es precisamente el piloto de puerto”, incidió Morales.

La complicada relación bilateral con la Administración de Donald Trump añade más dificultades. Más todavía después del ataque estadounidense contra Venezuela que provocó la caída de Nicolás Maduro. Como preludio a la intervención militar de este domingo, los ataques con drones a las presuntas narcolanchas venezolanas en el mar Caribe, aguas internacionales pero muy cercanas a las costas de México, obligaron al Gobierno de Sheinbaum a dar un paso al frente. En octubre, la presidenta anunció que había llegado a un acuerdo con la Casa Blanca. La Marina mexicana será la encargada de interceptar estas embarcaciones. El acuerdo alcanzado por Sheinbaum era en gran medida un cortafuegos para evitar que los ataques se contagiaran a México. Pero los bombardeos a las lanchas han continuado y el cortafuegos, de momento, no ha surtido mucho efecto.