Lo Extraordinario de lo Cotidiano

Lo Extraordinario de lo Cotidiano

Regalos de vida

Por Gladys Villalobos*

“Todo lo que no tuve fue porque no lo supe pedir” me confeso una mañana mi madre con quien construí una estrecha e íntima relación de la cual tengo hermosos recuerdos y valiosas enseñanzas. Mi madre y mi padre tuvieron un matrimonio de 49 años. 

El, un hombre con un impulso de vida que admiro, trabajador, inteligente, proveedor nato, con visión, cariñoso y qué a lo largo de su vida juntos, en muchos sentidos vivió para complacer a mi madre. Ella, una mujer de una mente ágil, con una inteligencia que no encuentro en otras personas, audaz para su época, con sentido del humor, una excelente conversadora. Su debilidad eventualmente, su temor a mostrar su debilidad. Esta frase la mantengo presente, me acompaña y, sobre todo, cuando empieza a arribar esa terrible fantasía que a veces me visita, sumado a los genes, de que las personas a mi alrededor sepan o intuyan lo que deseo, necesito o espero. Agradezco profundamente el que mi madre haya compartido conmigo esa frase. Me ha alejado de dramas innecesarios.

“Esto nunca termina” con una sonrisa enmarcada por su hermoso jardín tuvo a bien decirme Laura Jiménez, una mujer que su don es crear y mantener jardines frondosos en un clima extremo. Un verano en Mexicali es una proeza. “El camino del autoconocimiento, del descubrimiento y de la evolución como seres humanos es constante” me compartió una tarde ella, quien, a sus 60 años, es una mujer ávida de nuevos conocimientos, siempre dispuesta a escuchar, aprender y compartir. Me gusta escucharla hablar y su comida, aquella sopa de queso brie que hizo para mí.

“Eres una flor exótica” así me describió Sonia Lorena, titular de recursos humanos de una dependencia de gobierno en la cual labore durante 12 años. Fuimos compañeras de trabajo, somos amigas, cómplices de la vida. Una relación sin tiempo y sin espacio. No sabemos cuándo nos veremos, pero cuando suceda, será con el corazón abierto y profundo cariño. “Una flor exótica la ves, te resulta distinta, no habitual, admiras su belleza, su originalidad, tal vez no sepas como cuidarla, ni entiendas sus formas, pero su presencia hace una diferencia” ¿cómo no sentirme halagada, conmovida con esas palabras? Esto lo dijo frente a 40 personas, en un curso de inteligencia emocional, en donde al azar la tarea era hablar de la impresión que te emanaba uno de tus compañeros. Esto lo supe después de 8 años de trabajar juntas.

“Hogar es donde está tu corazón” la primera vez que escuché esta frase a los 20 años no la entendí. Sentada en casa de Bea Connover en Rosendale, Nueva York, con el Rio Hudson de escenario, en ese momento yo solamente pensaba en comer pesto, era la primera vez que lo probaba, recién hecho por sus manos y no podía, ni quería parar. Con el paso de los años la recordaba, a ella, la frase y ese momento. Hace 7 años se hizo parte de mi casa y de mi cotidiano, cuando al abrir una de las cajas de la mudanza de Mexicali a la Ciudad de México, la encontré escrita en la tapa de una de ellas de mano de mi amiga Jaqueline. Corte el pedazo de cartón y forma parte de la decoración de mi casa. Esta frase me ha dado contención y arropado en esos días en donde me llega una confusión emocional, sensación de no pertenencia o ausencia de arraigo. En esos días hago una pausa y en un ejercicio de imaginación recorro el camino de vuelta a mi corazón.

“¿Recuerdas alguna de esas frases que te dejaron pensando largo tiempo, que tocaron tu corazón, que te consolaron, que te confrontaron, que te sacudieron, que te hicieron aprender algo nuevo? Resucita estos hallazgos” fue un ejercicio del Taller “Talladora de Palabras” de DEMAC ¿Tú tienes frases que resucitar, regalos de vida? Valoro tu tiempo.

*Cachanilla de nacimiento, comunicóloga de profesión, amante del cuerpo por vocación. Crecí análoga, me convertí digital. Asesora en Comunicación, Redactora de Contenidos, Fotógrafa. Instructora 450PMA Pilates/ 200RYT Yoga. Mi sitio: gladysvillalobos.wordpress.com/ Contacto: villalobos.gladysconsuelo@gmail.com