“La Franja y la Ruta” 2018

“La Franja y la Ruta” 2018

Por César Villalobos López 

Durante nuestra estancia en Beijing, como parte de la delegación de México en el Foro para Organizaciones de Periodistas, con la participación de Fapermex y del Club Primera Plana, pudimos constatar que, como otras grandes urbes del mundo, la capital China tiene graves problemas de contaminación, pese a la nutrida vegetación a lo largo y ancho de caminos, calles y avenidas, aun cuando se hacen esfuerzos por combatir la contaminación ambiental.

COMIDA CALLEJERA

Al igual que ocurre en algunas zonas de la capital mexicana, en Beijing se encuentran vendimias de todo tipo a lo largo de las baquetas y tiene dos mercados de comida callejera que podríamos denominar “rara”. El primero está en realidad en la calle perpendicular, en la zona más norte de la avenida, y el segundo está en un lateral en el comienzo de la avenida desde el sur.

En ellos encontramos pasta, figuras de chocolate, pero ya un poco más delante empezamos a ver las opciones más exóticas: caballitos de mar, orugas, arañas y escorpiones de diferentes tamaños. La verdad es que no hay ningún orden y están todos mezclados, así que te puedes comer un dumpling, una sopa, una araña y plátano frito de seguido o en cualquier otro orden. La verdad es que eso viene bien si no quieres recorrerte todos los puestos.

Más adelante encontramos más comida… “peculiar”: estrellas de mar, grillos, arañas más grandes, lagartijas y pequeñas serpientes. Sin duda aumentaba la diversidad. En este caso, todos los animales e insectos estaban muertos y ya un poco cocinados, así que cuando elegías el tuyo le daban una pasa por aceite caliente y estaba listo para la degustación.

Puedes ver las brochetas de insectos vivos. Sí, atravesados con el palo de madera, pero vivos. Si te acercas y soplas un poco puedes ver cómo se mueven. Es un poco macabro.

Yo le entre a una brocheta, supuestamente de “lamb” –cordero- y quiero pensar que de eso era. Esta deliciosa y mitigó el hambre.

ANTIGUEDADES 

Abierto todos los días, el de Panjiayuan es el mercado de antigüedades más popular de China y tiene una superficie de más de 48.000 m2. Dos grandes tejados separados por un carril central, dan forma a este mercado y lo protegen de las inclemencias climáticas. Se divide en distintas secciones: arquitectura antigua, mobiliario clásico, colección moderna, escultura y grabado en piedra, y restauración. Sus largos pasillos llenos de puestos son el sueño de todo buscador de tesoros.

El desarrollo y crecimiento de la ciudad, a partir de las reformas económicas, la ha convertido en un importante nudo de transportes. La ciudad está rodeada de cinco anillos de circunvalación, nueve autopistas, once carreteras principales, diversas líneas de ferrocarril y un aeropuerto internacional.

CICLISTAS Y AUTOMÓVILES 

Beijing está conectada por carretera o autopista con todo el resto de China. El aumento del número de automóviles y la disminución del uso de bicicletas, debido al crecimiento económico de la ciudad está agravando el problema de los atascos, especialmente en horas pico. 

En las calles y avenidas, congestionadas de vehículos automotores de todo tipo llama la atención la coexistencia de estos con ciclistas y motociclistas, respetándose los señalamientos y los espacios que a cada uno corresponde. 

Cuenta con dos estaciones principales de ferrocarril: la Estación Central y la Estación del Oeste. Otras cinco estaciones menores poseen tráfico de pasajeros.

Operan líneas de ferrocarril a Cantón, Shanghái, Harbin, Baotou, Taiyuan, Chengde y Qinhuangdao, así como líneas internacionales hacia Pionyang, Kowloon y Rusia.

El principal aeropuerto es el Aeropuerto Internacional de Beijing, cerca de Shunyi, 20 km al noreste de Pekín, que es el principal aeropuerto de la compañía Air China. Otros aeropuertos son el Aeropuerto de Liangxiang, el Aeropuerto de Nanyuan, el Aeropuerto de Xijiao y el Aeropuerto de Badaling.