Editorial…

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Tierras en renta

Resulta curioso que muchos de aquellos que han enarbolado la bandera del Caudillo del Sur, Emiliano Zapata, exaltando su credo: “La tierra es quien la trabaja”, ahora vivan de la renta de la tierra, dejándola en manos de empresas que las trabajan utilizando alta tecnología, generan mano de obra y contribuyen a mejorar la balanza comercial de México, con las exportaciones de sus cosechas.

Al mismo tiempo, en el valle de Mexicali, parte de esos individuos, ahora con dinero seguro por el monto de las rentas que reciben y con tiempo de sobra, saltan a la palestra política incrustados en comités y movimientos que, de paso arremeten en contra de quienes les pagan por el uso temporal de sus tierras.

Se estima que el 80 por ciento de las tierras agrícolas, con derechos de agua inscritos en el padrón de usuarios del Distrito de Riego 014 Rio Colorado están rentadas, no solo a empresas productoras de hortalizas y otros productos de exportación, sino a usuarios dedicados a las siembras de alfalfa, sudan, maíz, sorgo, algodón, trigo, para solo mencionar algunos.

Una buena parte de esas tierras rentadas son propiedad de personas mayores o de la tercera edad, viudas o personas cansadas, carentes de bienes que garanticen montos de crédito requeridos para cualquier cultivo; otros tienen garantías embargadas o en litigios por créditos no pagados como consecuencia de bajos precios y malas cosechas.

No hay que olvidar que también existen rentas de tierras entre familiares.

Los montos de renta por hectárea no son nada despreciables y en ocasiones, los montos recibidos sobrepasan las utilidades tradicionales de un ciclo de siembra.

Si se hace un análisis profundo, con bases técnicas y económicas, al margen de intereses políticos, sobre la situación del valle de Mexicali, en materia de agricultura y ganadería, encontraremos una realidad muy distinta a la que han venido pregonando quienes pretenden llamar la atención del nuevo gobierno de México, soslayando los llamados a la organización, a ser más eficientes, y otros.

Estos individuos ignoran que el gobierno de Andrés Manuel Lopez Obrador carece de varitas mágicas y para transformar al país, primero tendremos que transformarnos o cambiar los mexicanos, pero tal parece que atendemos aquella máxima de “Hágase señor tu voluntad en los bueyes de mi compadre”.