Editorial…

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Actividad vitivinícola

Desde hace tiempo, dentro de la CONAGO, el gobernador Francisco Vega de Lamadrid, en representación de las zonas vitivinícolas del país ha hecho una serie de planteamientos y propuestas para impulsar esta actividad que además de generar derrama económica con valor agregado desde las plantaciones, desarrollo, cosecha y transformación, lleva el amadrinamiento de la hotelería y la gastronomía.
En el congreso de la unión, los diputados federales, en el pleno de la cámara aprobaron expedir la Ley de Fomento de la Industria Vitivinícola, con el afán de incrementar su productividad y competitividad.
El dictamen de la Comisión de Agricultura y Sistemas de Riegos establece que con la creación de esta ley se impulsará la producción agrícola y el proceso industrial; los sistemas tecnificados de riego; la investigación e innovación tecnológicas; los esquemas de capacitación y el fortalecimiento de sus normas, para garantizar la calidad y certificación del producto.
Dicho documento resalta que en México se requiere de manera urgente reconocer a la industria vitivinícola nacional como un sector en crecimiento, que favorece al campo mexicano.
Agrega que la producción nacional actual representa cerca del 30 por ciento de lo que se consume anualmente en el país, por lo que el incremento de la demanda se satisface con la importación, la cual superó, en 2015, los 220 millones de dólares.
Por ello, es primordial trabajar de manera coordinada entre los productores, industria y autoridades para detonar el crecimiento del sector vitivinícola nacional en las diferentes regiones del país, como áreas de oportunidad y desarrollo, así como su promoción en el mercado nacional e internacional.
En el documento también se establecen sanciones para quienes incumplan la normatividad, con el propósito de que no perjudiquen el buen desarrollo y crecimiento que tiene esta importante agroindustria.
Este nuevo marco jurídico se integra por 41 artículos, concentrados en cinco títulos, con lo que se otorgan las herramientas legales para impulsar y promover a este sector, cuyo potencial productivo y de calidad deben aprovecharse para que los vinos mexicanos compitan en mejores condiciones en el mercado mundial.
Además, se establecen las bases para impulsar y desarrollar la industria vitivinícola mexicana, cuyo mercado se incrementa, tiene un valor aproximado de 27 mil 500 millones de pesos y genera alrededor de siete mil empleos directos e indirectos.
Algo que los legisladores no deben de dejar en el olvido son las facilidades que los tratados comerciales de México con países productores de vino les generan para comercializarlo en nuestro mercado, como lo es la exención de impuestos o una muy baja impositiva que resta competitividad a los agroindustriales del vino mexicano.
Los diputados también deberán de analizar aspectos de Fito sanidad para protegerles de la presencia de plagas que pudieran afectar las plantaciones por la indiferencia de las autoridades de sanidad vegetal o la negligencia de funcionarios responsables de aplicar las normas de prevención y de combate de insectos como el piojo harinero que se ha presentado en el valle de Mexicali, representando un riesgo potencial para el valle de Guadalupe. Por el transporte de pacas al puerto de Ensenada, vía carretera por el centro de la zona vitivinícola de Baja California.