Editorial…

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Creer sin actuar

México es un país de mucha legislación que, por regla general, es letra muerta, debido a que las mismas leyes obstaculizan su aplicación, mientras en otras ocasiones, la corrupción o el interés político contribuyen al soslayo.
Este problema de la no aplicación de la Ley ha generado un incremento en el tono y acciones de protestas de cualquier grupo inconforme o en busca de beneficios especiales, a lo largo y ancho del país, en todos los estados, especialmente en el centro y sur de la república.
Miles de millones de pesos se han perdido por la reparación de daños a bienes de la nación por manos de vándalos que durante sus protestas enarbolan el derecho y la libertad, pero cierran los ojos para no observar el daño y la vulneración del derecho de terceros perjudicados.
No pretendemos desconocer el derecho de los manifestantes, sin importar el motivo que origina su descontento, pero sus excesos son solapados por las autoridades y lo más grave, han llegado al grado de exhibir la vulnerabilidad de instalaciones militares que han sido dañadas ante la mirada de elementos del ejército nacional, quienes reciben órdenes de no actuar.
Todo esto está relacionado con lo dicho por el alcalde Gustavo Sanchez Vásquez, “Al reconocer que San Felipe requiere de mayor atención por parte de las autoridades de los tres niveles de gobierno”.
La pregunta seria, ¿Por qué la administración municipal que preside, no les ha dado la atención que se requiere?
Dijo “ser respetuoso de las manifestaciones en contra de la detención de Sunshine Rodríguez; sin embargo, enfatizó que también se debe respetar el derecho del ciudadano al libre tránsito”.
“Hizo un llamado a los manifestantes al orden y permitan a los automovilistas circular libremente por el boulevard Lázaro Cárdenas frente a las oficinas de la PGR, tramo que desde el domingo se encuentra cerrado por los seguidores del dirigente de pescadores en el puerto”.
Pero los llamados a los manifestantes resultaron como las campanadas de la iglesia para anunciar misas: va él quiere, el que no, ¡no!
Al alcalde mexicalense, al igual que a funcionarios de otros niveles de gobierno, se le olvida que existen leyes y reglamentos que les permiten actuar en protección de la mayoría de los ciudadanos, en contra de unos cuantos que, si bien pueden tener toda la razón para su protesta, no pueden pasar sobre el derecho de los demás, pero resulta ms cómodo solo tocar campanas.
“Soy hombre de leyes, y siempre estaré a favor de que se respeten las garantías individuales, una de ellas es la libertad de expresión y manifestación, pero también otra es la libertad de tránsito, y creo que ambos derechos debemos de preservarlos, y creo que ambos pueden coexistir”.
El problema del alcalde mexicalense es que, “estar a favor de que se respeten las garantías individuales”, no es suficiente, él como primera autoridad en el municipio tiene la obligación de aplicar la Ley, de garantizar el libre tránsito de la gran mayoría de los ciudadanos que se ven afectados con los bloqueos, al tiempo que debe de permitir la manifestación de inconformidad de los sanfelipenses, quienes están o se sienten afectados.
Relacionado con esto, residentes costeños del Golfo de California, incluyendo viejos pescadores, ponen en tela de duda el alto interés del gobierno federal por la vaquita marina, de la cual, algunos mencionan que la conocieron cuando erigieron el monumento en el puerto de San Felipe.
Tampoco justifican la multitudinaria presencia de miembros de las Fuerzas Armadas y del Ejercito Nacional, por lo que consideran que el gobierno federal pudiera estar protegiendo o resguardando otro tipo de riqueza natural, como petróleo, gas o minerales, especialmente por el marcado interés del Jefe del Ejecutivo Federal, en sus múltiples visitas al puerto de San Felipe.