Editorial…

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Tenencia de la tierra

El asunto de la tenencia de la tierra en Baja California ha sido, y es un tema de retorica social, política y económica, que lo mismo puede ser manejado por los llamados líderes sociales, por los políticos o por los funcionarios de los tres niveles de gobierno.

No son pocas las ocasiones en que las entes gubernamentales han organizado actos donde se ha levantado la bandera blanca por la regularización de la tenencia de la tierra o por haber dado a los posesionarios la seguridad jurídica como dueños de la tierra. 

Es entonces que llama la atención la versión del delegado de la CORETT en B.C., Gilberto Covelli Gómez, reiterando que “ante la falta de tierra regularizada en el Estado, se priva a la entidad de certeza jurídica y por ende, la competitividad está limitada”.

En un comunicado oficial, el funcionario afirma la existencia de “Incuantificables pérdidas por irregularidad”, en los “municipios, estado y federación, pero sobre todo pierde la ciudadanía ante la falta de certeza jurídica de la tierra en Baja California”.

“Es muy grave que el 50% de la tierra en las zonas urbanas del estado sea irregular y que en el caso de ensenada, la tierra fuera de la cabecera municipal, alcance hasta un 80% de irregularidad, siendo este el municipio más grande de México” y señala como causa “la falta de oficio de administraciones anteriores que no tuvieron la capacidad de gestionar ante los múltiples actores políticos y sociales la regularización de polígonos en el Estado”.

“Uno de los graves problemas que vive Baja California, es que además del alto nivel irregularidad, personajes -oportunistas- de manera periódica invaden polígonos y bajo el manto del discurso -político social- transgreden la ley, generándole graves daños a la sociedad al enconar a la autoridad y exigir servicios en donde por ley, no pueden ser otorgados al no contar con títulos de propiedad”, dijo el funcionario federal.

Hasta, el momento, salvo declaraciones emitidas en comunicados oficiales de la CORETT, no se conocen acciones directas para avanzar en la regularización de la tenencia de la tierra y es que para ello, además de trabajo de campo se requieren apoyos administrativos y mucho interés personal para cumplir con la responsabilidad encomendada.